La Coctelera

Categoría: Poesía

5 Noviembre 2009

Al igual que el vaquitófilo, yo también recibí hace unos días un correo de spam. Sólo que a mí sí se me coló en la bandeja de spam, y no en la de entrada. No lo he sabido hasta hace poco; de todas formas, esta entrada llega tarde... estoy muy perezosa para el blog últimamente. Lo admito.

Rosita Fraguel no está perezosa, en absoluto. Lleva dedicándole mucho tiempo a un proyecto que, por fin, ha dado sus frutos: Esto no es un libro de poesía. Al igual que Ad astra, animo a todo el mundo a comprárselo. Pero, aun así, el que no quiera gastarse el dinero no tiene excusa: también puede descargarse gratuitamente desde la propia página de Rosita.

Ánimo, guapetona ;-)

30 Mayo 2008

Todavía hay gente que al viento le llama céfiro,
y hay quien a lo cursi lo llama poesía,
y a la Poesía, locura.
Todavía hay quien canta a la luna.
¡Yo canto a los hombres de la luna!
A los arrabales de la luna,
a los ríos de leche de la luna;
pero todavía hay gente que se asusta,
se asusta cuando una mujer se pone las botas
para pisar mejor el barro,
se asustan porque somos listos,
porque Dios está con nosotros;
ven que nos quemamos y no comprenden las llamas;
porque componemos canciones previsoras
y al avisar gritamos;
porque en nuestros versos
no hablamos de lo que siempre se habló en los versos:
las olas, la boca, los pájaros.
¿Quién dice que en nuestros versos no hay pájaros?
¿Qué son estos gritos sino aves heridas?
No amar lo caduco, lo seco, lo blando.
¡Los poetas amamos a la sangre!
A la sangre encerrada en la botella del cuerpo,
no a la sangre derramada por los campos,
ni a la sangre derramada por los celos,
por los jueces,
por los guerreros;
amamos a la sangre derramada en el cuerpo,
a la sangre feliz que ríe por las venas,
a la sangre que baila cuando damos un beso.
Cantamos al amor.
A lo fresco.
A lo puro.
¡Estamos hartos de cuentos!
¡Y que aprendan los ñoños que el viento es el viento!
Y que cuando se ama, se ama,
y que sólo es pecado el mal comportamiento.

Gloria Fuertes

20 Junio 2007

Hola,

No puedo dejar de poner este poema por aquí. Dormido en la yerba, de Emilio Prados... y eso que ni siquiera soy aficionada a la poesía.

Todos vienen a darme consejo.
Yo estoy dormido junto a un pozo.

Todos se acercan y me dicen:
—La vida se te va,
y tú te tiendes en la yerba,
bajo la luz más tenue del crepúsculo,
atento solamente
a mirar cómo nace
el temblor del lucero
o el pequeño rumor
del agua, entre los árboles.

Y tú te tiendes sobre la yerba:
cuando ya tus cabellos
comienzan a sentir
más cerca y fríos que nunca,
la caricia y el beso
de la mano constante
y sueño de la luna.

Y tú te tiendes sobre la yerba:
cuando apenas si puedes
sentir en tu costado
el húmedo calor
del grano que germina
y el amargo crujir
de la rosa muerta.

Y tú te tiendes sobre la yerba:
cuando apenas si el viento
contiene su rigor,
al mirar en ruina
los muros de tu espalda,
y, el sol, ni se detiene
a levantar tu sangre del silencio.

Todos se acercan y me dicen:
—Tú duermes en la tierra
y tu corazón sangra
y sangra, gota a gota
ya sin dolor, encima de tu sueño,
como en lo más oscuro del jardín, en la noche,
ya sin olor, se muere la violeta.
Todos vienen a darme consejo.
Yo estoy dormido junto a un pozo.

Sólo, si algún amigo mío
se acerca, y, sin pregunta
me da un abrazo entre las sombras:
lo llevo hasta asomarnos
al borde, juntos, del abismo,
y, en sus profundas aguas,
ver llorar a la luna y su reflejo,
que más tarde ha de hundirse
como piedra de oro,
bajo el otoño frío de la muerte.

5 Junio 2007

Con la mosca en la oreja, de Raúl Vacas. Y visto por primera vez en Escritas desde Abril (gracias, Manuel).

Si pudiera regresar del sol con una cesta de membrillos. Nombrarte una vez más entre mis cartas rotas, entregarme a tu piel como a una luz oscura. Si me hablaras de Freud y me besaras dulce en el talón de Aquiles. Si pudieras, tan sólo este domingo, vigilar mi caña junto al río y recoger los peces. Si al encender el móvil por las noches me contaran que existes más allá de mí.

Si pudiera envolverme en tus deseos como los pájaros pequeños en el barro. Si pudiera plantar un pensamiento alegre en el rosal del sexo y escarbar con la boca en la raíz de la palabra orgasmo. Si pudiera ser pasto y precio de tus lágrimas y llorarlas contigo sobre las adelfas. Si me olvidara un verso en el renglón del aire. Si pudiera bañarme en tu saliva después de cada enfado. Si tus palabras crudas no amargaran tanto. Si el corazón del buey que hizo los surcos en tu vientre no hubiera existido. Si la misión del hombre fuera emborracharse. Si la palabra mundo no significara tanto. Si pudiera salvarte con un muerdo. Renovar tu carné después del baño. Si tus ojos me hicieran una seña absurda para hablar contigo. Para hacerte cosquillas. Para amarte dos horas.

Si pudiera recordar tus pechos con sabor a verano y robarles bocados a escondidas a la hora del miedo. Si pudiera deshojar tus dudas y tus ojos. Si cuando acabe el mundo y juzguen nuestras vidas y nos condenen uno a uno a escribir los fallos en la piel del otro pudiera regalarte una oración prohibida. Si pudiera quemarme entre tus labios húmedos y rojos. Si al abrir el poema como un higo maduro me encontrara a la muerte por sorpresa y tuviera tus ojos.

Si vivir sólo fuera una excusa cualquiera para no conocerte. Si al jugar con tu risa, como juegan las viejos, se me olvidan los nombres de las cosas más tontas y pudiera nombrarlas nuevamente, a mi modo. Si defender al hombre de los hombres fuera el principal de los oficios y me sobraran fuerzas para hacerlo. Si una noche cualquiera, a bocajarro, me tirara a tus muslos como un tigre que se lame las patas. Si pudiera tenerte y no tenerte, fluctuar en tus sueños, desovar en tu boca, encender tu recuerdo en lo más alto. Si pudiera soñarte y anunciarlo en la prensa y orear tu pasado a la sombra del tiempo. Si al volver de la compra me cogieras la mano y acertaras la letra que se esconde en mi puño. Si al tapar las goteras de las nubes más viejas me encontrara algún sueño con olor a pregunta. Si encontrara la aguja que perdiste en tus ojos y lloviera una noche sin temor a mojarnos. Si pudiera ser fruto que se niega a ser visto y llenara tu boca de sabores extraños. Si pudiera este lunes. Si pudiera.

31 Julio 2006

He wishes for the cloths of Heaven,
William Butler Yeats

Had I the heavens' embroidered cloths,
Enwrought with the golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and half-light,
I would spread the cloths under your feet
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams beneath your feet;
Tread softly because you tread on my dreams...



Resulta, cuando menos, sorprendente oír un fragmento de tan bellas palabras en una película que fácilmente podría clasificarse como "de acción". Claro que, para ser una extraña mezcla de historias ya muy trilladas, el resultado es bastante superior al esperable.

Me arriesgo con una paupérrima traducción de estas palabras; pero recomiendo leerlas en inglés. Mis tristes dotes hacen perder mucho a este poema.

Él desea los lienzos del cielo,
William Butler Yeats

Si yo tuviera los lienzos bordados del cielo,
Tejidos con luz de oro y de plata,
Los lienzos azules y tenues y oscuros
De la noche y de la claridad y de la penumbra,
Extendería los lienzos bajo tus pies
Pero, al ser pobre, sólo poseo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa con suavidad pues pisas sobre mis sueños...

Sobre El tablón naranja

Algún día, mis pajaritas y yo dominaremos el mundo.


Cthulhu demands...

No al recorte en I+D

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Si quieres hacerme feliz y regalarme un libro, ya sabes... que sea alguno que no esté en esta lista

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